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domingo, 23 de marzo de 2014

Reflexión en torno a la dignidad humana

En Europa y especialmente en su zona meridional, en el arco mediterráneo, vivimos tiempos de crisis, penuria y austeridad. Pero sigue siendo el "paraíso" soñado y buscado por miles de refugiados e inmigrantes económicos africanos y asiáticos que desde la ribera sur del Mediterráneo huyen de la miseria, las guerras, la persecución política y la falta real y absoluta de oportunidades. Una desigualdad tan abismal que hace que el precio a pagar por encontrar ese ideal es, en ocasiones, muy alto: la muerte intentando cruzar desiertos, mares o vallas fronterizas por diversas rutas que llevan a la vieja Europa. Una visión muy lúcida e interesante de este drama de la inmigración, es la realizada por el dibujante estadounidense de origen maltés Joe Sacco en una de sus  historias de su cómic "Reportajes", que me estoy leyendo en la actualidad. En España, algunos, los menos, aguantan sin especiales problemas: así los corruptos enmascarados en servidores públicos y que en realidad son malversadores, pertenecientes a una vieja estirpe con gran tradición en este país desde, los abusos feudales y señoriales, el dominio casi absoluto de nobles y del alto clero y la venta de los oficios públicos durante el Antiguo Régimen hasta el falseamiento electoral y los abusos de "señoritos", caciques y oligarcas que tan bien retrataron Valentí Almirall, Joaquín Costa o Ricardo Macías Picavea a finales del siglo XIX. Para una antología de textos de Valentí Almirall en catalán ver aquí. Algunos juegan a ser lúcidos oráculos de males ajenos, expertos financieros que propugnan los recortes pero que son los primeros en ser desmemoriados al hablar de sus privilegios y su creciente patrimonio, asegurándose de ocultar sus bienes en paraísos fiscales con un egoísmo y cinismo que no siempre es denunciado ni perseguido.

Pero otros muchos, que son mayoría y que antes eran llamados "clase media", capean como pueden la crisis, que no es una más y bajan de sus pequeños y efímeros pedestales para volver a sus orígenes campesinos y obreros: la precariedad les ha devuelto la memoria ocultada por el "desarrollismo" y el progreso económico inventado por los expertos económicos europeos y norteamericanos en las décadas de los años 50. Algunos asisten casi estupefactos al desmantelamiento progresivo y decreciente de los sistemas públicos que garantizaban el acceso de todos a la sanidad o a la educación ocurrido desde los años 90, vuelven a revivir en primera persona y en el mejor de los casos el pluriempleo precario y al recorte de sus sueldos en jornadas laborales que los dejan exhaustos, y en el peor de ellos a la pérdida de sus viviendas y de sus puestos de trabajo, si es que tuvieron alguna propiedad inmobiliaria o trabajaron de manera permanente, "privilegio" que no todos consiguieron. En muchos casos se ven abocados a comer en comedores públicos, la versión actual de las cartillas de racionamiento y del "ponga un pobre a su mesa" de películas como "Plácido" de Luis García Berlanga y guión de Rafael Azcona, herederos de la mejor tradición española en la denuncia de la picaresca y de los abusos de los poderosos.

No todo el mundo está dispuesto a ser vilipendiado y humillado, la  libertad de pensamiento, la dignidad, la hermandad y solidaridad, la justicia y la libertad no nos la pueden quitar porque están por encima de las riquezas materiales, del poder, de préstamos hipotecarios y de consumismo desmedido. Hoy he recordado a una familia campesina del Norte Argentino que vive un recóndito paraje de la provincia de Jujuy, cerca de las estribaciones de Los Andes y muy cerca de la frontera con Bolivia y Chile. Mientras seguía la ruta en coche con unas amigas en un camino de tierra y en una zona agrícola muy pobre, al perdernos y pedir ayuda pregunté a una familia que allí se encontraba y el padre de familia con una extraordinaria amabilidad me ofreció ayuda indicándome rápidamente el camino y me regaló una bolsita con nueces como regalo, sorprendido al principio no supe que decirle salvo darle las gracias reiteradamente antes de seguir mi camino: que alguien te ofrezca lo poco que tiene sin conocerte fue una gran lección de dignidad. También recordé el siguiente documental sobre las desigualdades y pobreza en el interior argentino y la lucha por la dignidad y la justicia que en  muchas ocasiones también se cobra un alto precio: "Toda esta sangre en el monte".



Antes de despedirme, me gustaría despedirme con unas breves citas sobre la dignidad y un vídeo de la llamada "Marcha por la dignidad" que acabó ayer en Madrid:


"Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas." José Martí

"En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle." Mohandas Karamchand Gandhi.

domingo, 14 de agosto de 2011

Corresponsales de guerra: "El testigo incómodo"

Acabo de ver un excelente reportaje en La 2, se estaba reemitiendo dentro de la costumbre estival de reponer reportajes de interés y que suelen pasar bastante desapercibidos, (puede verse en RTVE a la Carta). En su momento ya he hablado en este blog sobre reporterismo y corresponsalías de guerra con grandes profesionales del periodismo en todas sus variantes como los españoles Vicente Romero, Diego Carcedo, Rosa María Calaf, Gervasio Sánchez, Enrique Meneses, Manu Leguineche, Ricardo Ortega y Ramón Lobo, (la mayoría veteranos y algunos ya retirados del periodismo activo u obligados a prejubilarse como es el caso de muchos que trabajaban en RTVE o fallecidos haciendo su trabajo como Ortega en Haití) o bien del polaco Ryzsard Kapuscinsky, también escritor, ya fallecido y que recibió hace años el premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 2003. El testimonio de alguno de estos grandes periodistas citados como Romero, Carcedo, Calaf o Sánchez aparecen en este reportaje. Es un tema recurrente en mí el darle vueltas al asunto del tratamiento que los medios de comunicación hacen de su trabajo en general y del tratamiento de los conflictos bélicos en particular, de ahí mi interés por este documental, que de alguna manera inserta el punto de vista de los propios periodistas y aparte de algo de "autobombo" por parte de la cadena estatal televisiva española, también hay, (¡por fin en mucho tiempo!), un análisis medianamente sincero del papel de la prensa y cadenas de información tanto públicas como privadas sobre todo en el último tercio del mismo reportaje cuando habla de la Primera Guerra del Golfo (invasión iraquí de Kuwait en el verano de 1991 y posterior invasión estadounidense de Iraq), con la aparición o más bien eclosión del reporterismo espectacular de la cadena norteamerica CNN y de la Segunda Guerra del Golfo o Guerra de Iraq (nueva invasión estadounidense de Iraq en 2003 y aún inacabada por mucho que algunos lo quieran negar) con el famoso y desgraciado ataque estadounidense al Hotel Palestina de Bagdad con la muerte de varios periodistas extranjeros entre ellos el español José Couso, caso judicial aún no resuelto. El hecho de que el reportaje sea de TVE y Couso trabajara indirectamente para Tele 5, hace que este asunto sea referido sólo parcialmente, faltando quizás un punto de vista directo de algún familiar suyo, aunque los autores del mismo reportaje hacen autocrítica del punto de vista informativo de RTVE reconociendo su papel totalmente plegado a las directrices del gobierno Aznar en su tratamiento de la Guerra de Iraq, algo parecido, por cierto a lo que ocurre desde hace tiempo con el tratamiento de RTVE de la Guerra de Afganistán con los sucesivos gobiernos de Zapatero. De los Atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 (y también sobre el Pentágono o ministerio de Defensa en Washington y en varios puntos más de EEUU). El punto de vista directo y el testimonio de los propios corresponsales, aunque se echa en falta voces autorizadas como Ángela Rodicio y a veces discutibles como Jesús Hermida o el archicomplaciente que su propio ego y que se llama Arturo Pérez Reverte casi siempre polémico y provocador porque suele decir lo que piensa. Para mí es mucho más interesante el punto de vista y el posicionamiento ético de Rosa María Calaf o Gervasio Sánchez que denuncian la censura, la falta de objetividad, el espectáculo televisivo u otros grandes males que asolan el periodismo actual y que se han convertido más en generalidad que en excepción.  Destacar también la parte que habla de las sucesivas guerras en la Antigua Yugoslavia (Eslovenia en 1991, Croacia-Serbia en 1991-95, Bosnia-Herzegovina entre 1992 y 1995 y Kosovo en 1999) y los posteriores bombardeos de la OTAN sobre Serbia. En fin, un interesante y muy recomendable reportaje, con sus virtudes y defectos.