sábado, 20 de diciembre de 2008

Reivindicación de Raphael: el icono pop español

Hasta no hace unos muchos años, para mí Raphael era un cantante de la generación de mis padres, al que conocía de televisión sobre todo, de escucharlo en fiestas y encuentros familiares, de cantar "El tamborilero" en Navidades, algo casposo, antiguo, aunque con cierto encanto y no necesariamente rechazable, salvo durante la adolescencia en la que uno reniega de casi todo lo que venga de sus padres, empezando por su autoridad. Casualmente con Serrat no me ha pasado lo mismo. Con el tiempo con Raphael me ha ocurrido igual que con otros cantantes como Roberto Carlos, José Feliciano, que uno los va valorando cada vez más. Raphael, y lo digo sobre todo para los "modernos" y "gafa pasta", es el más importante icono pop español de los años 1960, cuyos filmes musicales, que reconozco tener ganas de revisar y ver de nuevo, no son menores ni peores a las películas musicales de The Beatles o Elvis Presley, por poner dos casos bien conocidos. No puede ser que se rechacen los gestos y maneras de Raphael y se nos "caiga la baba" con Frank Sinatra, Elvis, James Brown o Jerry Lee Lewis, conocidos por sus extravagancias en el escenario. Con esto quiero decir que Raphael no deja de ser extravagante y exagerado, pero ni más ni menos que los que acabo de citar y no por ello los dejamos de escuchar y reinvidicar. Esos "modernos", entre los que tengo amigos y conocidos, minusvaloran siempre a Raphael como una "rara avis" como un familiar pesado del que se quiere renegar y cuya sola presencia nos avergüeza. Nuestra generación, la de los años 1970 hemos conocido a un Raphael en decadencia, permítanme este calificativo sus más fervientes defensores y fans, por eso y por relacionarlo con nuestros padres, escuchábamos música española de la última movida, música pop, rock, "grunge" o "indy", en todo caso inglesa o estadounidense, que era lo "moderno" y lo más lejano de lo que les gustaba a nuestros padres. La edad y el buen juicio, nos ha hecho ver, al menos a mí, lo que nos estábamos perdiendo, el mejor Raphael es el de los años 1960 aún joven y que al no parodiarse aún así mismo lo tenía todo: personalidad, estilo, gesto y puesta en escena, vestido y peinados pop (de los que ahora se imitan las corbatitas finas y el cabello lacio hacia delante, más raphaeliano que de los Beatles) y unas canciones espectaculares con unos arreglos orquestales impresionantes. Dos ejemplos: su debut en Eurovisión en 1966 con "Yo soy aquel" y el "Digan lo que digan" de su película homónima del año 1968 dirigida por el gran Mario Camus, nuestro Richard Lester español.





Cartel de la película "Digan lo que digan":




Yo el curso pasado y gracias a un compañero de trabajo, terminé de abrir los ojos: Raphael es indiscutiblemente un grande de la música española.

5 comentarios:

ciudadano mane dijo...

indiscutiblemente acabaremos la cena del coloquio cantando alguna de rapahel en el karaoke, si estuviera o estuviese abierto un martes.

esperemos que sí.

Escándaloooooooooo!

camachuelotrompetero dijo...

bienvenido al lado oscuro; la cantaremos aunque no haya karaoke. no han abierto uno nuevo en algún sitio?

La sonrisa de Hiperión dijo...

Por el camino que lleva al burd....
haya una pu.... que no tiene sost...
los pastorcillos se la quieren....
jajajajajaja

elhombreimposible dijo...

Me descolocas, lo reconozco, ¿Raphael? ¿y compararlo con Frank Sinatra?. Por lo menos reivindicas la figura de un tipo nacido en grandes tierras, así que malo del todo no tuvo, ni tiene que ser. Pero comparar a los que hicieron famosas canciones con sesgos autobiográficos como el Yo soy aquel y el My Way o That's life... No tengo palabras.

virginia dijo...

al final anoche sono Raphael