domingo, 2 de noviembre de 2008

Martin Lewis



Ando algo revuelto en casa con cajas, libros, discos y papeles desde hace varias semanas por un armario y estanterías nuevas que voy a poner en mi habitación. Y me encontré el otro día con el catálogo de una interesante exposición que ví el pasado verano en el Museo Británico. En ella descubrí la obra del gran ilustrador Martin Lewis, emigrante australiano en Estados Unidos a principios del siglo XX. Fue amigo de Edward Hopper, también pintor e ilustrador y mucho más famoso que el australiano. El encanto de Lewis reside en su visión de la ciudad de Nueva York en la que muestra detalles de la vida cotidiana, con un cierto aire costumbrista y a la vez cosmopolita, reflejando la vida urbana en diferentes condiciones metereológicas y del día, con una especial atención a la luz que refleja maravillosamente, algo difícil especialmente en el grabado. Aunque no lo parezca con la ilustración que pongo en esta entrada, Lewis manifiesta una gran preocupación social, porque a la vez que refleja a la clase media-alta, no deja de representar en sus grabados e ilustraciones a las clases bajas, los emigrantes y los marginados, como los negros afroamericanos que en esa época aún sufrían la segregación racial y social, que por cierto, puede romper una de sus últimas barreras si este fin de semana es elegido presidente de Estados Unidos el candidato demócrata Barack Obama. No hay que olvidar que el propio Lewis llegó pobre y sólo con apenas veinte años a Estados Unidos en el año 1900 desde su Australia natal, en una época en la que ya estaban en vigor leyes restrictivas contra la emigración, sufriendo grandes dificultades y penurias como les ocurrió a millones de emigrantes que esos años llegaron a ese inmenso país, poblando grandes ciudades como Nueva York. Y toda esa experiencia vital también se refleja en sus obras, aparentemente objetivas pero en las que hay unos intereses y una manera muy subjetiva de ver la realidad. Lewis fue un autodidacta, no tuvo una vida fácil y a pesar de que se hizo famoso y ganó dinero durante algunos años, sobre todo los finales de los años 1920 y principios de los 30, trabajando como ilustrador de catálogos comerciales y en publicidad. Le afectó y mucho la Gran Depresión, teniendo que dejar la populosa Nueva York instalándose en una zona rural del Estado de Connecticut, para volver a mediados de los años 1930 a la Gran Manzana y aunque mejoró su situación durante algunos años llegando a ser profesor en la "Art Students League" de Nueva York, lamentablemente acabó sus días pobre y olvidado en 1962. Desde 1995 está siendo reivindicado a través de catálogos de exposiciones y libros por especialistas como el gran artista que siempre fue.

Si queréis conocer mejor la vida y obra de Martin Lewis visitad los siguientes enlaces, la mayoría de ellos en inglés: Grabados, Old Print Shop, la página de Keith Sheridan, el interesante blog Thinking about art o vídeos con su obra y música de la época. También la página del British Museum con información sobre la exposición en la que descubrí la obra de Martin Lewis.

1 comentario:

La sonrisa de Hiperión dijo...

No, si al final te me vas a hacer un romántico!
jajajaj