domingo, 23 de noviembre de 2008

Resumen del fin de semana: Hedonismo y sentido del humor

No sé el porqué pero el hedonismo suele estar mal visto. Cuando trabajo y me relaciono con los demás intento crear un buen ambiente, reírme si es posible, y cuando no también, cuando estoy ocioso, procuro divertirme al máximo, sin hacer mal a nadie. La felicidad son estados de ánimo, dijo alguien alguna vez. ¿Por qué digo todo esto? Por recrearme en las cosas con las que disfruto y compartirlas con los demás: echar una cervecita al sol, leer, escuchar música, ir a conciertos o exposiciones, ver películas en casa o en el cine, salir de juerga, pasear, estar sólo y con los amigos, ir de viaje o proyectar irme de vacaciones... En fin, uno que es feliz con estas pequeñas o grandes cosas. En los últimos días he disfrutado de una conversación con un compañero de trabajo que me ha llevado a descubrir que está en un buen grupo de blues (ver Guanipera Blues Band), he asistido a una presentación de un libro sobre la guerra civil del historiador cordobés Francisco Moreno Gómez, descubriendo la gigantesca talla moral de Carlos Jiménez Villarejo, un jurista con la ética por delante y que habla alto, claro y sin miedo, he visto la gran peli Persépolis de Marjiane Satrapi, un lujo de calidad, montaje, historia e imaginación para contar en primera persona la historia reciente de Irán, he incluso he visitado Baena, invitado por otro compañero de trabajo, pudiendo disfrutar de su magnífico casco histórico (murallas y restos de un castillo, la bellísima iglesia de Santa María con esculturas medievales y portadas con increíbles grutescos de estilo renancentista italiano, por cierto, desgraciadamente destruída casi en su totalidad en la Guerra Civil, callejitas estrechas y empinadas de un encanto especial...) y asistir gratis al concierto de Mariza, una encantadora, vitalista y estupenda cantante portuguesa(previo protocolo político-cultural muy tedioso, salvo por el placer de ver en persona al gran fotógrafo Alberto Schommer). Por último os pongo un vídeo del gigante, el majestuoso e inigualable B B King:

sábado, 15 de noviembre de 2008

Violencia en el Congo

Mientras los dirigentes políticos de las potencias económicas mundiales se reúnen para "refundar el capitalismo" y atajar la "crisis financiera mundial", hay mucha gente que se muere de hambre y a causa de las guerras, una de ellas ocurre en la República Democrática del Congo (RDC). Eso sí que es una CRISIS con mayúsculas.

Se estima que 5,4 millones de personas han muerto desde 1998 en el conflicto de la República Democrática del Congo, y que un millón de personas más no tiene casa. Hasta hace poco, algunas personas empezaron a regresar a sus hogares, pero la mayoría siguieron permaneciendo en los campos de desplazados. Sin embargo, desde agosto, la reanudación de la violencia ha obligado a unas 20.000 personas a huir de sus hogares. A este número de desplazados se añaden los cientos de miles que se han refugiado en casas de familiares o en los campos a causa de los combates de octubre en Goma.

Cinco años de conflicto (1998-2003)

El conflicto en la República Democrática del Congo, una guerra entre las fuerzas gubernamentales, apoyadas por Angola, Zimbabwe y Namibia, y las facciones rebeldes, ayudadas por Ruanda y Uganda, se cobró un elevado número de vidas.

El motivo del conflicto se originó por el poder y control de los recursos minerales de la República Democrática del Congo y el flujo de armas ligeras.

Continua inestabilidad

A pesar de la firma en 2002 de un acuerdo de paz y la celebración de elecciones democráticas en 2006, todavía hay inestabilidad en el país.

Desde finales de agosto de 2008, se han reanudado los combates entre las fuerzas gubernamentales (FARDC) y los rebeldes del CNDP, de manera que el proceso de paz iniciado en Goma en enero del 2008 se quebró.

Esta nueva ola de violencia culminó el pasado 29 de octubre con un enfrentamiento armado en esta ciudad congoleña. Cientos de miles de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares en una región en la que hay más de un millón de desplazados.




Un largo camino por delante

En algunas zonas las poblaciones han empezado a regresar a sus casas. Ayudar a estas comunidades a recuperar sus vidas supone un camino largo y difícil:

Hasta un millón de personas han vivido en los campamentos para desplazados en la RDC.
Otro millón más se refugiaron en países vecinos como Ruanda, Tanzania y Burundi.
Los afectados por el conflicto lo han perdido prácticamente todo: familia, amigos, casa y medios para ganarse la vida.
La práctica sistemática de violaciones y la esclavitud sexual han conducido al rápido avance del VIH y el sida.

Fuente: Intermón Oxfam.

El premio Nobel de Economía en 1991, Joseph Stiglitz, afirmó hace poco más de un mes en unas declaraciones recogidas en un programa de TVE, que los ocho años de gobierno de George Bush habían ofrecido tres grandes lecciones que se habían convertido en grandes fiascos:

1) Había necesidad y recursos económicos para hacer la guerra en Afganistán e Iraq y que eso era bueno no sólo en lo político sino en lo económico. Hoy día vemos los desastrosos resultados en lo militar, lo político y lo económico.

2) La crisis del Katrina: Bush y su gobierno demostraron cuáles eran sus prioridades y entre ellas no están los millones de pobres que viven en Estados Unidos (se estima que son 40 millones y 46 millones no tienen seguro de salud, además, la tendencia es alcista). En ese mismo reportaje televisivo se veía como aún hoy, hay gente en Nueva Orleans a la que no se le ha reconstruído sus casas.

3) La última crisis financiera ha provocado la última gran lección de Bush: hay dinero y mucho, pero es para los grandes banqueros y las grandes empresas.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Martin Lewis



Ando algo revuelto en casa con cajas, libros, discos y papeles desde hace varias semanas por un armario y estanterías nuevas que voy a poner en mi habitación. Y me encontré el otro día con el catálogo de una interesante exposición que ví el pasado verano en el Museo Británico. En ella descubrí la obra del gran ilustrador Martin Lewis, emigrante australiano en Estados Unidos a principios del siglo XX. Fue amigo de Edward Hopper, también pintor e ilustrador y mucho más famoso que el australiano. El encanto de Lewis reside en su visión de la ciudad de Nueva York en la que muestra detalles de la vida cotidiana, con un cierto aire costumbrista y a la vez cosmopolita, reflejando la vida urbana en diferentes condiciones metereológicas y del día, con una especial atención a la luz que refleja maravillosamente, algo difícil especialmente en el grabado. Aunque no lo parezca con la ilustración que pongo en esta entrada, Lewis manifiesta una gran preocupación social, porque a la vez que refleja a la clase media-alta, no deja de representar en sus grabados e ilustraciones a las clases bajas, los emigrantes y los marginados, como los negros afroamericanos que en esa época aún sufrían la segregación racial y social, que por cierto, puede romper una de sus últimas barreras si este fin de semana es elegido presidente de Estados Unidos el candidato demócrata Barack Obama. No hay que olvidar que el propio Lewis llegó pobre y sólo con apenas veinte años a Estados Unidos en el año 1900 desde su Australia natal, en una época en la que ya estaban en vigor leyes restrictivas contra la emigración, sufriendo grandes dificultades y penurias como les ocurrió a millones de emigrantes que esos años llegaron a ese inmenso país, poblando grandes ciudades como Nueva York. Y toda esa experiencia vital también se refleja en sus obras, aparentemente objetivas pero en las que hay unos intereses y una manera muy subjetiva de ver la realidad. Lewis fue un autodidacta, no tuvo una vida fácil y a pesar de que se hizo famoso y ganó dinero durante algunos años, sobre todo los finales de los años 1920 y principios de los 30, trabajando como ilustrador de catálogos comerciales y en publicidad. Le afectó y mucho la Gran Depresión, teniendo que dejar la populosa Nueva York instalándose en una zona rural del Estado de Connecticut, para volver a mediados de los años 1930 a la Gran Manzana y aunque mejoró su situación durante algunos años llegando a ser profesor en la "Art Students League" de Nueva York, lamentablemente acabó sus días pobre y olvidado en 1962. Desde 1995 está siendo reivindicado a través de catálogos de exposiciones y libros por especialistas como el gran artista que siempre fue.

Si queréis conocer mejor la vida y obra de Martin Lewis visitad los siguientes enlaces, la mayoría de ellos en inglés: Grabados, Old Print Shop, la página de Keith Sheridan, el interesante blog Thinking about art o vídeos con su obra y música de la época. También la página del British Museum con información sobre la exposición en la que descubrí la obra de Martin Lewis.